Líneas de desnudo/ 131
Convención de Almuzara (1)
Por Manuel Pérez-Petit
A Manuel Pimentel, con motivo de la II Convención de AlmuzaraLibros
Me presenté ante el foro con una camisa de artesanía indígena mazahua y un terno azul marino, en un mestizaje –un maridaje dije– propio no solo de hace 500 años –y no hay que olvidar que en 1521, hace 503, cayó Tenochtitlán, capital del imperio mexica, que dominaba por entonces, entre otros, a los mazahua– sino de hoy mismo en que los puentes y las redes se hacen cada vez más necesarios.
Los españoles de hace medio milenio estaban medio milenio adelantados a su tiempo. Quizá por su pasado inmediato de convivencia fértil entre culturas diversas como la judía, la árabe y la cristiana, consideradas en términos de igualdad y cuya máxima y más conocida expresión fue la Escuela de traductores de Toledo, implantada en un tiempo en que toda Europa permanecía en la oscuridad y el oscurantismo y solo al sur de los pirineos florecía la luz, brillaba el agua y resplandecían los libros, en una realidad no solo fruto del impulso de un rey poeta, Alfonso X, sino como reflejo de una sociedad sensible y abierta, fajada en multitud de tradiciones culturales que tenían en la palabra y la tradición oral su máxima expresión, pero en la que incluso sin libros germinó la lengua española –o la protolengua, si se prefiere– varios siglos antes desde las clases más populares. Recordemos las jarchas o los villancicos, de origen mozárabe y, por tanto, mestizos.
Almuzara es una palabra en desuso que solo puede encontrarse en el Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española y que de manera esencial y básica significa ‘campo sembrado’. Alfonso X recogió de manera admirable la cosecha de su tiempo y la impulsó a partir de un campo sembrado desde hacía siglos, y hoy Almuzara, que ha cumplido 20 años el pasado 23 de abril, en realidad, lo que hace es cosechar lo sembrado hace un milenio, que ya hace mil años era una realidad pero que hoy se multiplica como nunca antes, lo siembra y lo cosecha y lo vuelve a sembrar, proyectando su tarea incluso más allá de lo que el horizonte le permitiría ver a cualquiera.
Mostrar gratitud no es solo cosa de palabras, es una cuestión de honor y de justicia, de humanidad, que es algo que hoy se está perdiendo. Y así es como comencé de memoria mi intervención como director de Almuzara México en la magna II Convención de Almuzara que ha tenido lugar estos viernes 26 y sábado 27 de abril de 2024, y así es como debo las gracias a Manuel Pimentel, por la visión que tuvo hace no solo 20 años sino mucho antes, y yo soy testigo, de hacer de verdad libros de verdad, como ahora lo estamos empezando a hacer en México, con toda la humildad y con toda la ambición, dispuestos a seducir y a ser seducido, bajo el axioma de que uno más uno es más que dos, con dos narices, en la tarea irredenta de perseguir sueños, atraparlos y levantarlos como realidad incontestable y en una innegable capacidad de hacerlos viables en el tiempo, jugandonosla como siempre desde siempre en cada cosecha, asumiendo pérdidas y ganancias y sobreponiéndonos a vientos y tempestades en esta tarea mucho más que libresca en la que sin negar el negocio todo se centra en la construcción de un mundo mejor.
(Continuará...)

Fotografía: Nina Prodanova.
*Sobre el autor:
Manuel Pérez-Petit
Periodista, editor, escritor y gestor cultural
Sevilla, España, 1967.
Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.
