Librero del uroboro. 44. Apuntes del subsuelo. Ilse Ibarra Baumann

                   Apuntes del subsuelo de Dostoyevski


He leído el existencialismo de Sartre en “La náusea”. Fue algo maravilloso. Un hombre común y corriente habla de su común y corriente vida. Entonces descubrí que mi vida, también común y corriente, se podía contar desde esa misma perspectiva. El chiste es saber cómo cuentas lo común y corriente; con qué palabras comunes y corrientes puedo salvar o condenar mi vida; o simplemente ni salvarla ni condenarla, nada más dejarla en un azar (cero objetivo), jalando aire; yendo y viniendo autómata, tratando de sobrevivir en el mundo como persona: hija, madre, hermana, pareja, cuñada, tía, vecina, amiga…
Cuánta palabrería para decir que “Apuntes del subsuelo” me parece una de las primeras obras del existencialismo sin que su autor, del siglo XIX, lo supiera.

“era increíble no enamorarse de ella, o por lo menos no apreciar su amor. ¿Pero por qué ha de ser increíble? En primer lugar, no podía enamorarme porque, repito, el amor para mí equivalía a tiranizar e imponer mi superioridad moral. Nunca, en mi vida, he sido capaz de imaginar otra especie de amor, hasta el extremo de pensar, a veces que el amor consiste en el derecho, libremente otorgado al amante, de tiranizar a la amada. (…) quería que desapareciese. Quería tranquilidad, que me dejaran solo en mi subsuelo. Tan inhabituado estaba en la “vida real” que ésta me oprimía hasta el punto de que apenas me dejaba respirar.”

Afortunadamente existen otro tipo de amores.
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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca, España.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial y presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.

Librero del uroboro. 43. También soy escritura. Ilse Ibarra Baumann

                    También soy escritura


Antes de hablar del libro, debo decir que leer a Octavio Paz me hace dudar, siento a mi escritura terrible: como una hormiga queriendo ser pájaro. Admiro que con tres palabras puede dar imagen, sentimientos y hechos redondos, completos, completísimo de su vida como en este poema:

“Mi madre, niña de mil años,
madre del mundo, huérfana de mí,
abnegada, feroz, obtusa, providente,
jilguera, perra, hormiga, jabalina,
carta de amor con faltas de lenguaje,
mi madre: pan que yo cortaba
con su propio cuchillo cada día”

Y luego, vi cómo lo plagiaron al usar esta cita: “Después de nacer, es lo más importante que me has pasado”. Por fortuna no me he quedado pasmada en la literatura.

Julio Hubard dio vida a este libro recortando sucesos de la obra de Octavio Paz. Los puso en un orden cronológico: desde su primer recuerdo de la infancia hasta su última enfermedad.

“El mal no viene de afuera, viene de nosotros mismos. Soy yo mismo el que sufre y el que me hace sufrir. El dolor nos devuelve a nosotros mismos y, al mismo tiempo, nos entrega a nuestro enemigo. (…) Si logramos sobreponernos, nos damos cuenta de que nuestra vulnerabilidad es la de todos. Los otros también sufren, todos sufrimos. Fraternidad no con los muertos —¿qué sabemos de ellos qué saben ellos de nosotros?—sino con los vivos sufrientes y mortales. En esto, el cristianismo, al inventar la caridad, superó a la filosofía pagana más alta y pura: no la comunión de las mentes, sino la del sufrimiento.”

La cita anterior está casi al fin de esta… ¿biografía? Hoy la siento con más ferocidad de la que viviría en otra situación. Pero hay tanto y tan hermoso que prefiero terminar con otra cita.

“cada herida es una fuente. (…) El hombre es alimento del hombre. El saber no es distinto del soñar, el soñar del hacer. La poesía ha puesto fuego a todos los poemas. Se acabaron las palabras, se acabaron las imágenes.
      Abolida, la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear; imaginar, nacer.”
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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca, España.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial y presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.

Librero del uroboro. 43. La cortesana de Alejandría. Ilse Ibarra Baumann

                      
              Tais. La cortesana de Alejandría

Hice mi tesis sobre Arreola porque me gusta la ironía. Pero su ironía está expuesta al ridiculiza a los personajes. Muchas veces los vuelve objetos risibles como en "Una mujer amaestrada" o "El rinoceronte"… Sin embargo Anatole France mantiene a la ironía sostenida por hilos que salen de cada una de las cuatro esquina y pende en el centro de la hoja, sin tocarla. Los sucesos que van pasando en la novela parecen hechos sacados de la Biblia, y pese a notar la burla, el lector mantiene dentro de su cerebro esa voz narrativa formar y rigurosa, casi puede jurar que está ungida con un aceite sagrado. Lo increíble de esta novela es que el escritor nunca suelta los hilos. Puedes sentir cómo se mueven pero nunca hacen tierra. No cae en la evidencia irónica. Mantiene no sólo el lenguaje religioso sino la época, el paisaje, y hasta el lector está en su lugar. Nos mantiene dentro de su juego como espectadores, incluso a ratos te olvidas y crees. ¡Crees y eres engañado!
       No sé si decir que Tais era una mujer bellísima, una cortesana fina, rica, famosa y pese a tenerlo todo estaba inconforme con su vida. Por otro lado está el asceta Pafnucio que vive en el desierto y en sueños se le revela Dios y le pide saque a Tais de esa vida disipada y la encamine a una vida de santidad. Esa es la trama.
      Lo demás debe descubrirlo el lector.
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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.

Librero del uroboro. 42. El túnel. Ilse Ibarra Baumann

                      El túnel 


He visto la entrevista que le hace Joaquín Soler a Ernesto Sabato mínimo unas tres veces. Me pareció un hombre práctico, idealista, sensible, sin poses ni pedanterías. Un hombre sencillo. Su plática es tan cómoda y tan clara que dan ganas de tomarse un café con él, hacerle una pregunta, y escucharlo por horas sin quitarle los ojos de encima. Cuando habla, no sé porqué, recuerdo como si leyera “París era una fiesta”, de Hemingway.



Su novela, El túnel, la he de haber leído hace unos veinte años; pero también hace unos veinte años (es probable) leí Crimen y castigo (F. Dostoyevski
). No entendí por qué olvidé una y recordé todo de la otra. Ni aún imponiéndome el peor castigo podía recordar el nombre de Juan Pablo Castel ni su atroz delito (el mismo de Raskolnikov).

         El retorcido y patológico cerebro de Juan Pablo Castel parece la antítesis de la cordura del hombre a quien vi con Joaquín Soler. Pero ese retorcido cerebro, esa deliberación reflexiva por insistente e irreflexiva por bárbara, no podría ser posible sin esa serie de talentos (¿o de experiencias?). En fin, todos tenemos algo de locos.



Ojalá escribiendo esta pequeña reseña, en otros veinte años más, pueda recordarla.
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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca, España.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial y presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.

Librero del uroboro. 43. Mi último suspiro. Ilse Ibarra Baumann

                      Mi último suspiro

Hace unos días me aventé, así nomás, sin pensarlo mucho o bueno, más bien pensándolo mucho pero rápido; en que aquellos implantes viejos podrían arrojar células malignas en mi cuerpo. Me sometí a una cirugía para removerlos. 
        Al paso de las horas me hinché. Mi cerebro empezó a generar atrocidades surrealistas partiendo de esa hinchazón con las cuales luché un buen rato y trataba, por todos los medios posibles, de imponer la razón en mi cerebro. Salve decir que no entré a Google a ver posibles complicaciones (porque, afortunada o desafortunadamente, no veía nada). Vino mi sobrina Paloma a visitarme y, a solas, le conté sobre mis visiones. Cuando alguien no es como tú, puedes generar en aquella persona algo de… ¿Aversión, podría ser? ¿Quién puede entender a un trastornado? Otro igual. Ella es igual. Su madre (mi hermana) es práctica y nada surrealista; por suerte. Cuando aparecen ese desfile de imágenes pienso en ella, en lo que me diría al respecto gracias a su modo pragmático. No sé si pensar así sea algo monstruoso porque siempre lo he vivido. El gen que nos produce estas visiones ha saltado en zigzag y se ha introducido en mi sobrina como una larva implacable que nos hace ver más allá de lo real.

Cuando vi “Un chien andalou” de Luis Buñuel y Dalí, disfruté la posibilidad y la concreción de lo irreal. 
       En el libro biográfico, Mi último suspiro, escrito por Jean-Claude Carrière, uno de sus guionista, Buñuel habla de su vida en torno al surrealismo. 
        Debo de confesar que mientras los límites de los sueños puedan realizarse sin afectar a terceros, los disfruto. Recomiendo el libro, sin embargo, hay ciertas atisbos de pederastia que me afectan sobremanera aunque (diga) no se llevó a cabo. Acepto el libro, repruebo a Buñuel persona. Complicado. Sólo el hecho de escribirlo en su biografía me llena de asco y de coraje. Porque no creo que un pederasta diga “Soy pederasta”. Una de las obras literarias que más le gustó a Buñuel fue “Los 120 días en Sodoma” del Marqués de Sade. Yo intenté leerla y sus atrocidades sublevaron mi ética. Lo siento, no puedo evitarlo. Sé que existe el mal en el hombre pero trato de no permitir que me toque ni en una obra, prefiero no leer. 
       Buñuel vivió tratando de revolucionar su época. Se unió al surrealismo de Bretón. En varias circunstancias le pide dinero a su madre viuda, lo cual me parece, por más exitoso, un fracaso. 
Debo confesar que en este momento no estoy “tan” hinchada pero aún así mi cerebro sigue ejerciendo con insistencia sobrepasar los límites (¡espero se detenga!) y arrinconarme, intranquila, a esas imágenes ausentes de razón.
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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.

Librero del uroboro. 42. Cómo ser un estóico. Ilse Ibarra Baumann

                       Cómo ser un estóico 


Triste, como pensaba Spinoza (a quién se le refiere como el “Dios de Einstein”), rechazo (por lógica) a un Dios milagroso, y dejo a la existencia humana como experiencia sensible y parte de la naturaleza. 
          Disfruto las lecturas cuando el escritor es más consciente de ello, cuando utiliza a la razón para lograr esa sensibilidad humana; pero, ¿de dónde se sostiene? Automáticamente pienso en la filosofía. 
         Salve decir que los años me han  cambiado. En prepa (o secundaria), imagínense, no recuerdo ni en qué grado se dan estas asignaturas, bueno, pues en aquella época jamás puse atención ni a la filosofía ni a la ética. Mi comportamiento se basaba en la educación de casa (jamás de la escuela). Confieso que fui educada por dos estoicas: mi madre y mi nana (ellas no lo saben y yo apenas lo sé). Fueron raciónales y compasivas y esto las llevó (y nos llevaron —a mis hermanos y a mí—, aunque a veces no logramos ) a un pragmatismo de parábolas personales. 
         Por poner un ejemplo, Delfina, mi nana, quedó huérfana de padre a los cuatro años. Su madre los dejó en casa de su hermano y su cuñada. Se fue, me dice que a trabajar lejos (ha de ser terrible utilizar la palabra “abandono”). Cada día, esa tía postiza, le pegó. Cada día. Aún hoy no entiende porqué si ella nada más molía el maíz y acarreaba agua. Su cama era un cartón sobre dos rejas de refrescos. Y cada noche se metía entre su cuerpo un gato lleno de pulgas —Beba, Beba, estaba toda picoteada—. Y cuando decía esto, arrugaba los ojos y meneaba la cabeza. Para solucionar el problema, un día tomó al gato de las cuatro patas y lo sumergió en un tambo de agua hasta que dejó de moverse. Terrible.
         ¿Por qué un acto así podría volverla estoica? El estoicismo es un camino, no siempre inicia en una senda tersa, y quizá nunca termina por alcanzarse, pero el fin es volverse cada día una mejor persona siguiendo adelante a pesar de las equivocaciones.
         El mayor bien de un estoico son estas cuatro virtudes: sabiduría, valor, justicia y templanza. Además debe seguir a la naturaleza (es decir, poner en práctica la razón). Y entender “la cosa” a base de una dicotomía del control: o puedo solucionar este suceso o no puedo (aquí es cuando está fuera de nuestro control, y lo aceptas). 
         Es bueno leer a Massimo Pigliucci, un estoico moderno. Ojalá, se pudiera actuar en base a estos principios. Mi mamá, intuitiva y sabia, lo logró.

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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.

Librero del uroboro. 41. Matar a un ruiseñor. Ilse Ibarra Baumann

                       Matar a un ruiseñor 

Mi hija recibió el libro de la paquetería. Esperó a ver que lo abriera. “¿Vas a leer ese libro? Mister Toby nos lo puso en la escuela”. Mister Toby era su maestro de literatura en el American School. Al otro día llegó mi hermano y lo vio en la sala. “¿Sabías que es un libro obligado en las escuelas de E. U.? Ya lo leí. Trata del racismo” ¿Será que Harper Lee es nuestro Juan Rulfo? ¿Será que hoy obligan en las escuelas a leer a Rulfo? Deberían hacerlo. Estuve con mi amiga Ixchel el miércoles; ella da clases en la politécnica de Suchiapa. “¿Cuál cuento de El llano en llamas los pondrías a leer?” Primero pensé en voz alta en “Talpa” y luego me arrepentí. Mejor no, porque ese me venía bien a mí; por haber estado casada. “Que lean `Macario’ o `El día del derrumbe’. La verdad, todo Rulfo es bueno.” 

Jean Louise (de cariño Scout), es una niña de ocho años, hija de un abogado cincuentón y huérfana de madre. Vive con su hermano Jem, su padre y Calpurnia, una mujer de raza negra quien los atiende y los instruye con principios morales y éticos. Scout narra sus aventuras infantiles en torno al caso de Tom Róbinson, un negro acusado de violación; su padre será el abogado defensor. 
         Harper Lee sitúa la historia en el pueblo imaginario de Maycomb en Alabama. 
         Scout es una niña segura, con mucho carácter. Y aunque la narración es fácil, escrita en primera persona, me resulta difícil creer que una niña pueda alcanzar por ratos tanta madurez de pensamiento. A diferencia de “Macario” que, paradójicamente, me oprime la falta de juicio de que es objeto.

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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.

Librero del uroboro. 40. Bestias del sur. Ilse Ibarra Baumann

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                        Bestias del sur de Ulises Soto Ruiz

Hace unos días, Liliana (la correctora de estilo de mi novela) me invitó a la presentación de Bestias del sur. 
          El libro consta de dos obras: “Casting para un hermano” que ganó el Premio Nacional Manuel Herrera de Dramaturgia y “Cascajos”.
          La primera obra trata de la migración. El escenario es la frontera, el desierto, unos matorrales y la noche. Los personajes son: una niña de trece años y un niño de nueve. Este último es utilizado por sus padres como gancho para el tráfico de niños. El escritor utiliza al Cadejo (monstruo de las culturas mesoamericanas parecido a un perro) no sólo como elemento del miedo, sino que es parte del “juego” para engañar a los niños. El Cadejo, con ojos al rojo vivo, te mira el alma y te castiga.  

Hoy estuve al teléfono con Liliana casi tres horas trabajando, le comenté que ya había leído el libro y que la primera obra me pareció excelente. Los que leen y que viven aquí, en Chiapas, deberían ponerla en su lista de pendientes por leer, ojalá pudieran además leerlas en otras latitudes.  De “Cascajos” le dije que me rebasó, no la entendí. A veces siento que, los que intentamos hacer literatura, leemos variado, nos gusta enriquecer nuestras posibilidades, queremos abarcar otros estilos, nuevas técnicas, variar con los diálogos, en suma, salirnos de la norma. Es difícil y hay que intentarlo, aunque hayan veces en las que quizá podamos dañar el texto y dejarlo difuso.

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Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

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Librero del uroboro. 39. La caída, de Camus. Ilse Ibarra Baumann

Fotografía: Ilse Ibarra.

                        La caída, de Albert Camus 
                         Por Ilse Ibarra Baumann


                                Huyen el lento día y la noche serena
                                                    Mas nunca vuelven
                        Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena
                               El puente Mirabeau mira pasar el Sena...

                                                Guillaume Apollinaire 
                                              en "El puente Mirabeau"


Platicamos sobre La caída dos amigas, Paloma (mi sobrina) y yo. Les comenté que me gusta el existencialismo y nos dimos a la tarea de leer este libro filosófico. 
         La novela es un monólogo de Jean-Baptiste, cliente asiduo del bar “México City” en Amsterdam. Ya desde ahí, a las cuatro, nos encantó el nombre del bar, y seguimos leyéndolo con más gusto. El lector poco a poco se da cuenta que el personaje tiene problemas de alcohol. Cada noche espera, en el bar, a ese parroquiano (sin rostro) para contarle parte de su vida. 

La historia que cuenta ha de rondar entre los veintitantos a los cincuenta años cuando mucho. 

Jean-Baptiste era abogado en Paris, guapo, seductor y altruista. Demasiado perfecto (aunque uno no olvida el título) y narcisista. Todo se derrumba una noche cuando, al pasar por el puente Mirabeau, una chica se tira al río Sena y él no hace nada por salvarla, sólo escucha el grito y sigue caminando. Ese grito lo persigue toda la obra. Su vida cambia, pierde el trabajo, se va a los excesos: sexuales, ladrón de arte… El dolor del cuerpo físico por haber tocado fondo lo hace replantearse, y ese grito es el eco de La caída. Muere por confesarse, por ser enjuiciado. 

“no era posible morir sin haber confesado todas las mentiras. No a Dios, ni a ninguno de sus representantes en la tierra, ya puede usted imaginarse que yo estaba por encima de eso. No, se trataba de confesárselo a los hombres, a un amigo, o a una mujer amada, por ejemplo. De otro modo, aunque en toda una vida solamente hubiera una mentira oculta, la muerte la volvía definitiva. Nadie, jamás, conocería la verdad sobre ese punto, puesto que precisamente el único en saberlo se había muerto, se había dormido con su secreto. Todo ese asesinato absoluto de una verdad me daba vértigo.” 

“La gente entonces se apresuraba a juzgar para no ser ellos mismos juzgados.”

Jean-Baptiste hizo todo para ser adulado, y nada por los demás. A la chica del Sena no la salva porque no había nadie quien lo viera. 

“¡Oh muchacha! ¡Arrójate otra vez al agua para que yo disponga de una segunda oportunidad de salvarnos a ambos!”. “Una segunda oportunidad, ¿eh? ¡Qué imprudencia! Suponga, querido colega, que le tomo la palabra. Habría que pasar a los hechos. ¡Brrr…! ¡Qué fría debe estar el agua! Pero tranquilicémonos. Es demasiado tarde, siempre será demasiado tarde. ¡Afortunadamente!”

Existe un vínculo con el poema "El puente Mirabeau" de Guillaume Apollinaire.  


Nos vemos en el México City.
Fotografía: Ilse Ibarra.
Fotografía: Ilse Ibarra.

Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.

Librero del uroboro. 37. Las palabras justas. Ilse Ibarra Baumann

                        Las palabras justas
                        Ilse Ibarra Baumann

No hay peor sensación que percibir(aún velada) soberbia en alguien, y más si es escritor. Al leer esperas ver al personaje resistir, tolerar, le permites hechos viles, despreciables y al fin, si es posible, que resuelva sus problemas, y cuando no lo logra, y sufre, es mucho mejor porque nos recuerda cuán susceptibles son ante la existencia humana. 

         No quiero leer en este diario: “Las palabras justas” (que es autobiográfico) a un personaje inteligente, porque cuando lo dice, me entra la duda y con ello la humillación hacia los demás. Y después de tanto leer su grado de inteligencia “entiendo” que igual se trata de inseguridad por no querer mostrar sus debilidades (vaya usted a saber si por su niñez o por algo que sabe y, eso sí, no lo dice). Y si lo dice es otra vez con ese toque de “inteligencia” sarcástica y velada y no un hecho. 

Mi mamá me decía dos cosas: primero que yo no hable bien de mí, que sea otro el que lo diga, el que eche las flores (si existen) de mi persona; y segundo, que los dichos están bien dichos, “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.  

Este libro tiene esa petulancia que a ratos la aleja de esa supuesta inteligencia. 
          “Yo no soy nada arrogante, pero mi inteligencia, sí”
          “Pienso que escribo fatal hasta que leo lo que escriben los demás”. Y así, hay varias citas de este tipo. Pero cuando habla de su vida diaria: hijos, muchacha, psiquiatra… puedes salvar su parte inteligente. 

En los libros hay buenos (o excelentes), regulares y malos. Me pasan dos situaciones complejas cuando estoy en los polos. Si una frase es buena: por la fuerza de su contenido y, sobre todo, por su sencillez (y creo que por su humildad que es, sin duda, pura y llana inteligencia), la leo y la re leo varias veces. El proceso de captura, para mí, es lento, por no decir lentísimo. Pero no tengo prisa. Bueno, pues eso mismo me pasa si la frase es mala. Lo sé, es paradójico, pero lo malo también debo de re leerlo. Es tan simple o tan esperado o tan petulante que dudo de haberlo entendido bien. Como si no tuviera ese significado, el real, el del libro, y yo buscara otro más... simple y emotivo. Bueno, pues así me pasó con los “aforismos” de Milena Busquets. 

Ser crítico es fácil. ¿Cómo será ser escritor?
Fotografía: Ilse Ibarra.

Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial.