Liminar
Querida Marilyn
V. balltre
Se rumoreaba que John F. Kennedy tenía un amorío contigo, siéndole infiel entonces a Jackie, la esposa legitima, la mujer que tomó su apellido y era la señora de la casa Kennedy, la primera dama, la elegida.
Jackie era seguridad, amor, comida hecha, compañía.
Tú, por otro lado, diversión, piel, cuerpo; la llamada de medianoche.
Fue entonces, en el cumpleaños del señor presidente, cuando su rostro, hecho poema, te miraba de pie cantando para él en un lugar prohibido, donde no estaba su mujer, pero tú tampoco eras bienvenida. Poco después, y con la visita de la muerte, tu nombre quedó flotando como un mito de Hollywood.
Jackie era rutina, estabilidad, la mujer a la que se vuelve.
Tú eras el escape. La piel usada para olvidar. El cuerpo al que se llama cuando el amor ya no alcanza.
Desde entonces hay dos tipos de mujeres: Jackies y Marilyns.
Eres Jackie si te aman a la luz del día, si te eligen cuando hay calma, si eres la principal, si eres amor, felicidad, seguridad, hogar. Eres Marilyn si eres la del cajón, la que toman una noche de pelea con la esposa, la que nunca eligen; piel, calor, cuerpo, pasión y deseo sin sostén.
Me juré no ser tú una vez más. Te menosprecié, pero entiéndeme: estaba harta de ser la otra, de ser piel, de ser cuerpo y no corazón.
Hoy te escribo porque, de nuevo, estoy en tus tacones rojos viendo cómo llegó una Jackie a las manos de mi John y me quitó lo que creí era el título de primera dama. Quizá nunca fue mío. Quizá solo seré, otra vez, la rubia de las pantallas.
Te odié por parecerme a ti. Te desprecié porque estaba cansada de ser carne y no casa, cuerpo y no nombre, deseo y nunca destino.
Hoy te escribo desde el mismo lugar que juré no pisar otra vez. Viendo cómo otra mujer llega y ocupa el sitio que yo creí mío.
No me quitaron un título. Me recordaron cuál era el mío desde el principio.
No fui la primera dama. Fui la historia que no se cuenta completa, la que se apaga cuando llega la correcta, la rubia que a veces se recuerda, pero no se elige porque no es la correcta.
No te escribo esto como reclamo. No fue tu culpa ni la de Jackie. Fue John, que no supo qué hacer con el amor y la pasión. Lamento lo que te pasó, pero lamento más que de nuevo me pasó a mí.
Querida Marilyn, no sé qué tan bien me vería en un saco de papas como el tuyo, pero sé que las lágrimas nos sientan igual de mal a las dos como el rojo corrido del labial.

Liminar es una puerta de entrada para escritores emergentes que nos han brindado sus escritos para colaborar con este ejercicio de generosidad que implica la escritura. Bienvenidos.
*Sobre la autora:
V. Balltre
Escritora emergente
Valeria Trejo, para conocer en el mundo literario como V. Balltre, es una escritora emergente
originaria de Chiapas. Su obra se centra principalmente en la poesía, los cuentos cortos y las
prosas, formatos con los que explora las emociones y la cotidianidad de manera profunda.
Aunque su trayectoria es aún incipiente y se podría considerar amateur, ha realizado algunas
publicaciones en páginas web y ha creado un compendio de libros propios aún inéditos. Para V.
Balltre, este espacio representa un importante paso en su camino literario.
Sus escritos se nutren de las pequeñas cosas de la vida diaria y onírica, que ella transforma ya sea en belleza o en melancolía, plasmando esas sensaciones en sus textos con sinceridad y sensibilidad.